Y sentimos como nos traga, de a poco, esa emoción, esas ganas de correr y gritar y empujar las manos al aire, recorrerlas en nuestro rostro y armarlas en un cuerpo externo, ajeno, pero cercano, que conocemos, que sabemos estará allí nuevamente, plasmado en esa imagen que necesitamos para soñar, para acercarnos la piel a los ojos y sentir como los dedos se hunden, lento, en la carne, mientras nos arrastramos al mar, y el oleaje se traga la lejanía.
Y sentimos como nos atrapa, despacio, y rápido cuando aparece su rostro, y las manos tiemblan debajo, entre, encima de las ropas, como si fuese la primera vez y decimos que no, pero continuamos, como si el miedo ahogase y nos detuviese las gargantas, y a bocanadas nos saborea el sudor, y nos marca las lenguas, nos seca las heridas que abiertas; renacen, crecen, mueren con sus gemidos, que son gritos cuando las sábanas nos vuelven a recordar, cuando la sangre fluye más rápido, cuando sabemos que es incierto ese futuro y que nos dijimos que iríamos despacio, pero no funcionó, no de esa forma, no con mis manos.
Y sentimos como todo acaba, como esa ignorancia de escondernos acaba, como esa distancia cercada se ahoga con nuestro paladar, en frente, de lado, dejando las costras a la orilla y entumeciéndonos los labios bajo la noche, pálida de nuestros rostros casi ajenos, casi alejados, casi revueltos en un oleaje siniestro, casi expectantes de nuestros errores, que aparecen y que anegablemente nos acobardan los pies ,y tocamos lugares incorrectos, esquinas humedecidas por las ventanas entre abiertas de nuestro pasado, y de un futuro que sabemos, pronto nos tocará y nos acabará.
Tuesday, May 19
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Reverence
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Friday, May 8
Wednesday, April 29
En este precipicio. El escape. El negarse. El saberse expuesto en su propia pared, golpeando el sol con el dedo, esperando a que oscurezca en la eternidad, a que las heridas arranquen las ideas de obligarme a nacer en el pavimento y crecer siendo imagen de la perversa ciudad, que sabe y siente como si mi piel estuviese llena de sus costras, como si todas esas luces fuesen a clavar su tinta en mis llagas, y pender de aquel abismo es simplemente una mirada al cielo, una ceguera constante a la realidad y esa fantasía que suelo crear.
En este precipicio. El hambre. La soledad. El incrustarse la impotencia al cuerpo, impregnando los pies de estancamiento, de negaciones anegadas de inseguridades, de descendencias al cuerpo, como si fuesen a culparte por saber esconder tus manos en el pelo y recorrer lugares con las huellas de esta suciedad, de este círculo de no acabar cuando la humedad aparecer en las esquinas de toda la capital, y ahoga la realidad, y me hace temblar y hace que se nos caiga la noche encima, como si huir fuese a ser parte de mi corrupción con éste pequeño pedazo de país, con éste pequeño pedazo de miedos.
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Reverence
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